El Gin Tonic o hasta dónde estamos llegando con las modas.

Siempre he sido una entusiasta, incluso amante de un buen gin tonic como digestivo tras una comida copiosa, como copa durante una noche de marcha o, por qué no decirlo, porque sí. Hasta ahora. Es tal la manera de venderte algo que está más que inventado con una infinita carta de ginebras de las cuales hasta hace un par de años no habíamos oído hablar que han terminado con mi devoción por esta bebida. Por no meternos en el mundo de las aguas tónicas (que es realmente su nombre). Pues bien, mi historia comienza hace un par de años cuando vinieron unos familiares más cosmopolitas que yo y pidieron en un pub una Hendricks con tónica. ¿Hendricks? Recuerdo que solamente en un pub encontramos tan maravilloso y codiciado líquido, y no es por nada, pero vivo en una ciudad de trescientos mil habitantes. Bien, pues degustando aquella exquisitez comienza una disertación acerca de si está mejor con un poco de limón o con pepino. (…) Evidentemente ni sabía que al gin tonic se le ponía pepino. PEPINO. ¡Por el amor de Dios, si eso es lo que se le pone al gazpacho!. Unos meses más tarde lo probé y, sinceramente, salí de aquel sitio de moda con un regusto dulzón en la garganta y la sensación de haber sido estafada.

La cosa continuó hasta llegar a los momentos en los que nos encontramos: Catas degustación de gin tonics, Gins Bars con los mejores productos y cocteleros disponibles (los cuales, por cierto, cobran auténticas burradas por estas sesiones), ginebras para todo tipo de clientes, paladares y bolsillos, aunque esto último no debe estar muy vacío si quieres degustar una de esas delicatessen. Citadelle, G’ Vine en sus dos versiones, Bombay Sapphire, Plymouth Navy, Caorunn, Martin Miller’s y un largo etcétera. De hecho, ahora si pides aquel codiciado y exótico Hendricks de hace un par de años los nuevos gourmets de la ginebra te miran como diciendo: Pobre, no sabe lo que hace. Por no hablar de las aguas tónicas: Fever Tree, Nordic Mist Blue, Schweepes de Azahar y Lavanda,  Jengibre y Cardamomo o Pimienta Rosa, Indi, Britvic… Así podemos continuar hasta la extenuación. Y con todo esto solo me hago una pregunta: ¿De verdad los amantes de aquella sempiterna Larios con la clásica Schweepes y unas gotitas de limón ya no tenemos cabida? ¿Realmente me he pasado tantos años con el paladar tan atrofiado?

 

Anuncios

2 pensamientos en “El Gin Tonic o hasta dónde estamos llegando con las modas.

  1. Me encanta tu blog. ¿Te convertirás en la Julie & Julia española?
    Creo que entre esos familiares de la ginebra me encontraba yo.
    Apunta: me he pasado a Brockmans con tonica y fresas.
    Es grave doctor?
    Besos guapa

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s