La moda del yogurt helado (que no helado de yogurt)

Hace un año aproximadamente me llamaron en el trabajo para que me hiciese cargo de un proyecto nuevo: una nueva franquicia de yogurt helado que estaba empezando. ¿Eh? ¿Pero qué es eso? La imagen corporativa era llamativa, colores vivos claramente enfocados a un determinado púbico objetivo (las mujeres), el mobiliario ligero, de diseño y moderno, mucho cristal en pared y silestone en mostrador a medida… Muy chulo, pero seguía sin saber qué era lo que vendían. Un día, hablando con la dueña de la franquicia, me dijo que era un producto que estaba vendiéndose muy bien en Estados Unidos y comenzó a narrarme todos los beneficios de aquel estupendo y novedoso producto. Eran tantos los beneficios que no me explicaba cómo habíamos podido sobrevivir durante tanto tiempo sin tener acceso a ese producto que los americanos llevaban tanto tiempo disfrutando. Pues bien, entregamos el local al franquiciado, y cuando ví todos aquellos toppings: salsas, cremas, mermeladas y un sinfín más de productos para hacer aún más delicioso aquel helado, me dije que, definitivamente el helado tradicional estaba muerto.

Había llegado su hora, qué le íbamos a hacer. La vida son ciclos y para el helado, al igual que para el imperio romano en su momento, el suyo había llegado a su fin.

Tardé un par de meses en ir a degustar el maravilloso helado de yogurt del que todo el mundo hablaba. Cuando llegué y tras guardar una cola digna de las rebajas de algún gran almacén, una señorita me preguntó de qué sabor lo quería y me decidí por el chocolate. -¿Y qué quiere por encima?-Difícil de responder teniendo ante mí tal variedad de productos, la verdad, pero me decidí por salsa de Ferrero y nueces caramelizadas (por aquello de compensar que era light)

-Primera cucharada: pero qué buena está la salsa de Ferrero…

-Segunda cucharada: y las nueces, qué ricas…

-Tercera cucharada: bien, ya he llegado al helado…

-Tercera cucharada: el helado era de chocolate, ¿no?

-Tercera cucharada:¿pero esto es helado?

Pues no, no es helado. No me importa que me digan todos los beneficios que tiene, pero me molesta que llamen helado a algo que no lo es, porque, si por es por la temperatura he de decir que nadie llama helado a un San Jacobo. No lo es. Ni sabe a helado, ni mucho menos a chocolate. Muy ricos los topping, eso sí, pero a mi entender es para hacer más sabroso algo un poco insulso per sé. Muy chula la decoración, cierto. Bien pensado aquello de los colores verdes que nos recuerdan lo sano que es algo, o los rosas que nos hacen a las mujeres clientes potenciales. Buen plan de marketing, pero supongo que cuando no tienes producto que vender, al menos debes vender imagen, porque tal y como está la cosa, lo importante es vender algo, ¿no?

A mí que me sigan dando esos deliciosos helados artesano de toda la vida: de mantecado, chocolate belga,  o lo que sea, pero sin topping, eso sí. Ah, y por supuesto, con todas sus calorías y su sabor a HELADO.

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